{"id":9702,"date":"2021-07-06T19:40:11","date_gmt":"2021-07-06T22:40:11","guid":{"rendered":"http:\/\/prd-cul-web04.vicentelopez.gov.ar\/?page_id=9702"},"modified":"2023-01-29T14:31:31","modified_gmt":"2023-01-29T17:31:31","slug":"el-otro-lado","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/lumiton.ar\/en\/nuestra-historia-de-cuarentena\/el-otro-lado\/","title":{"rendered":"El otro lado"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde el primer momento supe que fue un error habernos mudado aqu\u00ed. Esta casa nos queda grande. Hay tanto eco y encima tiene pocos muebles: apenas un placard vetusto y h\u00famedo que ocupa toda la pared, una mesa con dos sillas, un sof\u00e1 de tres cuerpos pesado e inamovible, una cama de ca\u00f1o que cruje apenas uno se mueve.\u00a0 Las paredes amarillentas est\u00e1n llenas de grietas, y se oye todo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed llegamos nosotros a esta casa\u00a0 de manchas y de humedad y de paredes de papel. Con una valija peque\u00f1a para los dos, toda nuestra vida cabiendo all\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Adentro el d\u00eda transcurre lento. Me cuesta conciliar el sue\u00f1o. La casa es demasiado grande y est\u00e1 vac\u00eda, hay eco por todos lados. Pedro me convenci\u00f3 de venirnos aqu\u00ed, no pagamos alquiler, el barrio es tan tranquilo, casi muerto. Y est\u00e1n ellos, los que viven al lado, que rotundamente me niego a visitar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los del otro lado parecieran no perturbar a Pedro, pero yo los oigo, a horas extra\u00f1as, murmurando, siempre\u00a0 dan pasos fuertes y apresurados, preparan el t\u00e9 en cualquier momento del d\u00eda, y de la noche. Y lanzan carcajadas, desesperadas carcajadas como si necesitaran que los oyeran. Padecen de insomnio, como yo. Puedo sentirlos suspirar, y revolver el t\u00e9 una y otra vez con sus cucharas, como si ese sonido los aliviara. Enfermizo sonido de la cuchara golpeando contra la taza. Un sonido que antes disfrutaba.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Durante el d\u00eda intento guardar silencio, porque s\u00e9 que murmuran, que est\u00e1n ah\u00ed, agazapados, tal vez escuch\u00e1ndome, juzg\u00e1ndome. Ellos, juegan con el silencio, no hablan, apenas murmuran, tal vez solo necesiten mirarse para entenderse, o tal vez ya ni se miren. Pero cuando murmuran, \u00a1ay!\u00a0 Eso a m\u00ed me inquieta. Y de repente, una carcajada. Al un\u00edsono.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pedro dice que el encierro me est\u00e1 afectando. Que salga a dar una vuelta. Que apenas pasaron unos d\u00edas, que tengo que acostumbrarme a la idea de vivir aqu\u00ed. Pero c\u00f3mo podr\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">He perdido la noci\u00f3n del tiempo. Solo distingo el d\u00eda de la noche. Pedro hace las compras, a veces sale a caminar, a despejarse.\u00a0 \u00c9l sigue con su vida. Pero desde que llegamos a esta casa yo no puedo salir. S\u00e9 que est\u00e1n ah\u00ed, esper\u00e1ndome.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mezquinos. Escondi\u00e9ndose como yo, pero esper\u00e1ndonos, mientras murmuran, porque no quieren que los escuche. Porque esconden algo. Y lanzan carcajadas para que crea que est\u00e1n bien. Que todo est\u00e1 bien. Y a veces cuando el silencio es total\u00a0 puedo o\u00edr a Bach desde su lado, ohh qu\u00e9 calvario estoy padeciendo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No quiero salir, si salgo, es el fin. S\u00e9 que voy a cruzarlos cuando salga de este encierro, y ellos est\u00e1n ah\u00ed, esperando ese momento. Todo el tiempo. Todo el d\u00eda y toda la noche.\u00a0 Me esperan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y para colmo el reloj que se oye a trav\u00e9s de las finas paredes. Un seco tic tac. Infinito sonido del tiempo, mientras ellos murmuran, Pedro dice que solo hablan bajo, bajito, son como fantasmas, se burla. Que son buenos, que no quieren incomodarnos, dice. Pero est\u00e1 su tic tac, y sus murmullos, y sus tacitas de t\u00e9. Y sus carcajaditas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una casa asfixiantemente espaciosa. Pedro me pide que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">me ocupe de algo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que haga jardiner\u00eda como \u00e9l, o que termine de una vez alg\u00fan libro. No puedo completar mis tareas cotidianas, son ellos\u2026 atraviesan mi vida con sus ruidos del d\u00eda y de la noche y sus presencias como fantasmas, que quieren hacerse notar pero sin ser vistos. Est\u00e1n ah\u00ed, de alg\u00fan modo, silentes pero tan ruidosos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La otra noche, so\u00f1\u00e9 que hu\u00eda, que dejaba a Pedro. Llevaba en mi mano la peque\u00f1a valija. Estaba descalza para no hacer ruido. Solo salir. Escaparme. Y ah\u00ed estaba yo, frente a la puerta, queriendo huir, con mi valijita, dej\u00e1ndolo todo atr\u00e1s, violando todas las normas y buenas maneras.\u00a0 Y de repente, en la madrugada profunda, ese repugnante sonido del t\u00e9, una pava a todo hervor, tazas y cucharas chocadoras. Otra noche de insomnio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No recuerdo ya cu\u00e1ndo ni c\u00f3mo llegamos hasta aqu\u00ed, s\u00e9 que todo ocurri\u00f3 repentinamente, que era la ma\u00f1ana, y que no hubo otra alternativa, m\u00e1s que esta casa, vac\u00eda de muebles, llena de eco y de olor a vejez. Y est\u00e1n ellos. Los del otro lado habitando su parte de la casa, revolviendo el t\u00e9 con sus oxidadas cucharas y sus avejentadas manos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y es mi insomnio que crece voraz, mientras habito esta casa, voy y vengo descalza, murmurando y en la penumbra, para que ellos no sepan de mi d\u00eda, para que ellos no sepan de m\u00ed. Y no quiero salir, y no quiero que me atrapen.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pedro lleg\u00f3 hoy con terribles noticias, que ya era hora, que hac\u00eda una semana que estaba encerrada en este lado, y que era\u00a0 el momento de verlos cara a cara, enfrentarlos, de una vez. Est\u00e1 bien, s\u00ed, hay que hacerlo. Ma\u00f1ana saldr\u00e9 por esa puerta, y lo har\u00e9 de una vez. Se terminar\u00e1 el encierro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Anoche no pude dormir, otra vez. Mi cuerpo es toda una n\u00e1usea. \u00bfCu\u00e1ntos d\u00edas pasaron ya? \u00bfPodr\u00e9 acostumbrarme a esto alguna vez? S\u00e9 que hoy, el reloj como mis latidos se oir\u00e1 m\u00e1s fuerte que los otros d\u00edas, y estar\u00e1n la pava a todo trapo, y el t\u00e9, y las tazas y las cucharas. Y lanzaremos carcajadas desesperadas para fingir que todo est\u00e1 bien, mientras Bach nos apabulla con su violonchelo. Hoy visitaremos el otro lado de la casa, ese que habitaban mis queridos suegros antes de morir, hace una semana. Hoy finalmente descubrir\u00e9 que ya no est\u00e1n ah\u00ed.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Desde el primer momento supe que fue un error habernos mudado aqu\u00ed. Esta casa nos queda grande. 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