BLUE VELVET
A cuarenta años de Blue Velvet, la película sigue demostrando cómo un mismo objeto —una tela, una canción, un gesto— puede mutar de símbolo romántico a signo de violencia según el contexto en que se lo mire. Lynch expone esa ambigüedad con una mezcla de artificio y perturbación que invita a cuestionar por qué cargamos ciertas imágenes de significados fijos cuando, en realidad, todo puede torcerse con solo cambiar el encuadre. En ese vaivén entre inocencia y oscuridad, Blue Velvet persiste como un recordatorio inquietante de que lo familiar puede volverse extraño de un segundo a otro, y que nada —ni siquiera la belleza— es inmune al reverso siniestro que late bajo la superficie.
en Centro Cultural Munro (Vélez Sarsfield 4650, Munro)
Entrada gratuita por orden de llegada