FUNCIÓN ESPECIAL | LOS LADRONES DEL TIEMPO
Dijo Lucrecia Martel: “Time Bandits: lo mejor que le puede pasar a la infancia de un niño”. Y sumó: “Yo quisiera que mi vida sea así”. Un chico escapa de un hogar dominado por pantallas y rutinas mecánicas —¿les suena?— para caer en manos de un grupo improbable que atraviesa siglos a su antojo. En manos de Terry Gilliam, mascarón de proa de la belleza visual de los Monty Python, el viaje se convierte en una maquinaria visual excesiva, marcada por decorados recargados, humor ácido y una lógica que desafía cualquier orden. Bajo esa imaginación desbordada, la película funciona como una fábula inquieta que mezcla aventura, sátira y una mirada crítica sobre un mundo cada vez más dominado por la tecnología. Otra vez, lo mejor que le puede pasar a la infancia de un niño, o a la adultez que cree la maravilla se agota en Ghibli o Pixar.
31 de mayo en Cine York (Juan Bautista Alberdi 895, Olivos)
Entrada Gratuita por orden de llegada