Esto fue lo que me tocó…

Para un ser asocial como yo, nada cambia cuando el mundo cambia. Cuando el distanciamiento social es la norma, o la ley. Me sentí hasta cómoda en mi mundo, que ahora era el mundo de todos. Al principio, el encierro no era encierro, era mí día a día, mi cotidianeidad. Éramos mi pequeño y yo, como siempre, disfrutando de estar en casa, éramos felices en nuestra casa y no entendía, y aún no entiendo, a la gente que necesita todo el tiempo de estímulos externos para sentirse viva, si yo tenía en casa todo lo que amaba. Y en lo simple y en lo cotidiano encontraba la felicidad.

Esto fue lo que me tocó, al comienzo, con la ventaja de estar adaptada a una rutina de quedarse en casa, a la que muchos tuvieron que adaptarse a la fuerza. Hoy, más introspectiva, y con la necesidad de crear, de decir algo, entre tanto tapaboca, y tanto miedo, y tanta incertidumbre. Aceptando la realidad, que el mundo cambió, y que ya no somos ni deberíamos ser los mismos. Sino mejores. O al menos intentarlo.